Documento Final del Tercer Foro por el Centenario de la Reforma Universitaria

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En tiempos difíciles para la educación pública superior habida cuenta de algunos datos que se esbozan como reales por parte de cierta parte del  establishment político ponemos a continuación a consideración de nuestros lectores el documento final del Tercer Foro  por el Centenario de la Reforma Universitaria donde se reafirman ,confirman y también se rebaten argumentos desde solidez intelectual y números estadísticos.

TERCER FORO POR EL CENTENARIO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA: DEFENSA DE LA
EDUCACION SUPERIOR DESDE EL PARADIGMA DE LA DIVERSIDAD

TRES ISLETAS  CHACO

Sumergirnos en la historia de nuestro Sistema Educativo argentino implica analizar
sus rupturas especialmente en el ámbito de la educación universitaria en los últimos años.
Lo que nos lleva a pensar en los nuevos sujetos de nuestra comunidad educativa, que son el
resultado de las políticas globalizantes y que tales políticas no benefician a la educación
pública y que perjudican en especial a la formación docente con amenazas de cierre de
Institutos de Formación Docente (IFD), como ya sucedió en Jujuy y en la ciudad de Buenos
Aires.
Nos acechan avances mercantilizadores hacia la Educación Superior, la Formación
Docente y la Evaluación. Porque a través de la OCDE (Organización para la Cooperación
del Desarrollo Económico) se busca redefinir a la educación como bien transable, como
servicio, es decir, como mercancía y nicho de negocios y no como un derecho social, como
un derecho humano.
Necesitamos, por lo tanto, crear espacios propositivos de debate entre la Comunidad
Educativa de los IFD y la de las Universidades Públicas para defender, por un lado, nuestro
derecho social a la educación, y por otro, discutir qué clase de Educación Superior y
Formación Docente tenemos y qué clase de Educación Superior y Formación Docente
necesitamos.
Por eso sostenemos la necesidad de defender la existencia de la educación superior
pública y los IFD como un DERECHO y bien social indelegable, que brinda oportunidades
de formación docente situada pedagógicamente, que permita la inserción y articulación a
los sujetos en sus derechos lo que conlleva desarmar acciones, pues somos portadores de
memorias y debemos desarmarlas mediante la revisión de nuestras prácticas pedagógicas,
“…necesitamos una nueva Campaña del Desierto, pero esta vez con educación no con
armas”.
Pensar a la Educación Superior como un DERECHO es pensar en una ley donde el
Estado brinde las condiciones necesarias así como lo hace con la educación para los niveles
inicial, primerio y secundario.
En el 2008, en Colombia por primera vez la Universidad es considerada un bien
público y social de derechos; pero en Argentina, la Educación Superior no forma parte de la
educación universitaria y es ahí, en los bordes donde se manifiesta los problemas de
pensamiento; y deja ver el escaso compromiso y acompañamiento del Estado.
En el 2012, en Argentina, el imperativo era Planificar, Evaluar y proponer mejoras
para que la Educación Superior sea vista como un derecho, para ello es necesario que
dichas propuestas sean de democratización, jerarquización académica y visibilización
docente.
Del 2012 al 1015 las propuestas se realizaban según las realidades de las provincias;
ya que los Institutos de Educación Superior (IES) incorporan y unen todas las voces… Las
voces de los sin voz, de los invisibilizados por un sistema nefasto, lo que conlleva a
mirarnos como docentes y a repensar nuestras prácticas pedagógicas profesionales, pues es
necesario concientizar cómo influye la formación de los profesores e incide en las prácticas
de nuestros futuros egresados.
Es necesario habilitar espacios de participación donde se perciba la presencia del
“otro” y saber qué sentido tiene y qué sentido le damos al “otro”, necesitamos conocer y
reconocer al “otro” para que la Educación Superior sea un derecho; necesitamos pensar en
cada alumno como sujeto de un derecho que los asiste; necesitamos tomarnos a pecho que
la educación es un derecho y cargarnos de ese derecho y permitir educarse y acceder al
conocimiento.
“Vinimos a cambiar la matriz cultural de la educación Argentina”
Alejandro Finocchiaro.

No hay colonización política y economía sin colonización cultural y pedagógica, o a
la vez, no hay descolonización política y económica sin emancipación cultural y
pedagógica.
Y ¿qué es una pedagogía de la emancipación? Paulo Freire -“Para poder enseñar
latín a Pedro hay que saber tanto latín como conocer a Pedro, como desear enseñar junto
a Pedro”
La pedagogía de la emancipación del estar siendo latinoamericano… Rodolfo K. –
“Hoy estamos ante el tercer proceso de desresponsabilización del Estado – Nación
respecto de la educación pública.”
En principio las provincias debían hacerse cargo del 80% de inversión y estado solo
del 20%, y hoy nuevamente estamos volviendo a dichas cifras, es decir que hoy estamos en
el 2,3% por debajo del 2015 y es menor porque los niveles de subejecución intencional del
presupuesto es alarmante.
Ante esta situación alarmante proponemos la renacionalización del Sistema Educativo
argentino invirtiendo el 8% del PBI en educación con un aporte del 60% desde el Estado y
un 40% las provincias como se había alcanzado en el 2015.
Necesitamos analizar el presente con luces de alerta, necesitamos saber cuáles son las
preocupaciones que nos amenazan, necesitamos saber qué implica que la Educación
Superior sea un derecho, tenemos considerar y saber que el proyecto educativo tiene que
ver con el proyecto de país que se está formando.
Debemos estar alertas, que ese modelo de país que nos están queriendo vender, es
similar al del año 2005 cuando en Mar de Plata en la Cumbre de los Países
Latinoamericanos al querer formar el ALCA, la educación era un bien transable porque
ponía a la educación al servicio de los intereses del mercado; hoy en 2018 solapadamente
intentan arrastrarnos nuevamente a la mercantilización de la educación como un nicho y un
bien transable a través de la OCDE.
Debemos resignificar que la educación y el conocimiento es un bien público, es un
patrimonio de todos, debemos reconocer qué compromiso ético, colectivo y pedagógico
tenemos los docentes para con el “otro”, debemos saber que representaciones y discursos
deben ir en sentido al derecho de la educación, vivimos en un momento en que la
Educación como DERECHO entra en un proceso CRÍTICO, debemos sumarnos a las
jurisdicciones de Mendoza, Jujuy y Buenos Aires que defiende la Educación Superior y
pública, y evitar el cierre paulatino de carreras de Formación Docente, debemos evitar y
NO ACEPTAR a la evaluación como herramienta de la pedagogía neoliberal que
favorezca al desmantelamiento de la educación como un derecho para favorecer a los
interés del mercado (Adriana Puiggros).
No existe ningún proyecto político sin educación; para eso hace falta buenas
decisiones y compromiso del estado; cuando un pueblo puede leer, es capaz de pensarse y
repensarse, es capaz de capacitarse a través del conocimiento, como también es capaz de
alcanzar un crecimiento personal; es decir que para que exista un buen proyecto político y
un pueblo pensante no basta con buenas decisiones políticas, hay que renunciar a las viejas
estructuras que condicionan, que no nos dejan conocer a Pedro; necesitamos docentes
comprometidos para construir y trabajar sobre competencias, sobre las capacidades del
pensamiento crítico, sobre esa lectura comprensiva que nos permita leer no solo texto sino
que nos permita también leer realidades, esas realidades del “otro” del otro inserto en ese
mundo de zozobras; por eso, para avanzar, nosotros los docentes debemos construir la
democracia en las aulas y no ser meros frascos insipientes con miedo a los desafíos y
avatares de la vida y del mundo educativo.
Hay que entender la complejidad de los tiempos que estamos viviendo, tiempos de
ajuste y desvalorización de la formación docente, tiempos de desresponsabilización del
Estado nacional. Hay que reflexionar sobre cómo recuperar el valor del conocimiento.
Sabemos que el único camino es la lectura, para ello, necesitamos una formación docenteq que fortalezca el pensamiento crítico, construcción de lo colectivo, libre y lleno de utopías.

No es un camino sencillo, es complejo, pero encuentros como éste nos dan la esperanza de
que hay resistencia y lucha por la Educación Pública; hay que entender que necesitamos un
Estado Presente, Responsable y profundamente democrático que piense y planifique la
formación docente, que se anime a revisar lo que se enseña, que busque reaprender las
nuevas culturas escolares, que sea capaz de asumir el desafío de trabajar con nuevos sujetos
escolares que accedieron a la Educación Superior; hay que estar convencidos que debemos
poner en tensión y rechazar los modelos conservadores de exclusión donde la meritocracia
es su eje central. Y hay que estar convencidos que debemos defender una Educación
Pública Superior para todos…
Debemos recuperar la admiración pedagógica, donde los liderazgos sean responsables, que quienes conduzcan los procesos pedagógicos tomen las mejores decisiones en el presente para construir el futuro; en fin… saber que quienes deciden ser docentes parten de las premisas que la sociedad tenga sobre nuestra tarea como trabajadores de la Educación, por lo tanto debemos cuidar mucho los discursos y defender la Educación Pública, si logramos esto, seguramente, el deseo de enseñar y aprender van a volver a estar presente en nuestras aulas, el desafío en medio de tanto avasallamiento será volver a reconstruir nuestra Sistema Educativo Público para volver a Enamorar-se…

Entender el rol docente como eje de transformación y acompañamiento a las
trayectorias escolares reales, es entender “el lugar de la diversidad en las formaciones
docentes”, con esto, nos referimos a algunos conceptos claves que toma este foro: rol
docente – transformación – realidad – paradigma – diversidad. Son términos con larga
trayectoria en el campo educativo y por esta razón, a modo de palimpsesto, van adquiriendo
diversos significados, solapándose los viejos en los nuevos.
Debemos asirnos del ejercicio de preguntarnos, develando las diversas capas que se
fueron superponiendo: ¿qué rol? ¿Ser docente implica un rol fijo, o se puede asumir
diferentes roles dependiendo de las metas a lograr? ¿Para qué tipo de transformación? ¿La
de la enseñanza? ¿La del país? ¿Las trayectorias escolares son sólo de los estudiantes? ¿Si
hay trayectorias reales, quiere decir que hay trayectorias falsas? ¿La REALIDAD
dependerá del paradigma?
El Foro invita a pensar la Formación Docente desde el paradigma de la diversidad.
Esto nos lleva a referirnos al lugar que tiene la diversidad en la formación de los docentes,
porque creo que es un componente central, que de acuerdo a cómo lo entandamos
significará y re-significará al rol, a las trayectorias, a la transformación. Edgar Morín dice
que creemos ver la realidad pero, en verdad, vemos lo que el paradigma nos pide ver y
ocultamos lo que el paradigma nos impone no ver.
Preguntarnos por la diversidad, requiere preguntarnos desde qué marcos la
conceptualizamos. No todos entendemos lo mismo cuando nos referimos a la diversidad.
Por largo tiempo, diversidad se mimetizaba con diferencia y, entonces, lo diverso o
diferente era todo lo que se aleja de “la norma”. Y lo que antes se alejaba de la norma era
conceptualizado como lo deficiente, lo que debía tener un tratamiento “especial”. Hoy,
pareciera que comprendemos la distinción entre diferencia y diversidad. Pero ¿modificamos
la forma de conceptualizar lo diverso?
Cuándo la escuela dice reconocer y aceptar lo diverso se asume como una escuela
inclusiva que respeta los derechos de todos los ciudadanos. Así, pasamos de una escuela
que luchó por casi dos siglos para lograr la homogeneización, a una que reconoce y acepta
que hay diversidad. El cambio, entre la escuela que describía Beatriz Sarlo en “Cabezas
rapadas y cintas argentinas” y la actual, es la aceptación de la diversidad dentro de las aulas
comunes.
Me interesa resaltar que, si bien, este es un salto cualitativo, un poco lento, no son
intercambiables ni equivalentes todas las diversidades que las diversas currículas presumen
de aceptar e incluir. El principal problema del concepto de diversidad que asume el Sistema

Educativo es que se centra en los individuos. Bajo la postura democrática de aceptar todas
las diferencias, de respetar que todos tenemos derechos, se esconde una trampa. Una trampa
que para develarla debemos colocar el foco en la centralidad del rol de la educación y de
sus vínculos con el conocimiento.
Si hay una pregunta válida y validada en la escuela es qué es conocimiento, quién lo
produce y quién lo transmite. Habrán escuchado decir que el curriculum es trasmisor de
cultura. Podríamos decir, que al asumir un tipo de conocimiento, una forma de generarlo y
de trasmitirlo, estamos asumiendo, también, una cultura del conocimiento y de las formas
de conocer, que el Sistema Educativo considera universales… lo más avanzado que ha
logrado la humanidad. Y es a partir de esta conjunción entre conocimiento, cultura y
educación, que de todas las diversidades, la social y cultural se convierte en central. Porque
no hay educación sin sujeto de conocimiento.
La escuela, continúa ensimismada en el extrañamiento que le produce las diversas
formas de conocer y los diversos conocimientos que provienen de aquellos “otros”
culturales que son su sujeto de conocimiento, diversos. Y que si bien en las aulas tenemos
niños y jóvenes, individuos, cuando nos referimos a cultura y conocimiento debemos hacer
referencia a grupos sociales y culturales. Preguntarnos por esos sujetos diversos, cultural y
socialmente, implica la pregunta obligada sobre parte de qué grupo social y cultura son.
Abramos otra pregunta ¿hay un paradigma de la diversidad o existen paradigmas que
nos dicen qué entender por diversidad? Si continuamos creyendo que existe eso que
llamamos cultura universal y conocimiento universal, cuando en realidad son los
conocimientos que desarrolla y valida Occidente, se nos hará muy difícil saber qué hacer –
desde lo pedagógico- con la diversidad presente en las aulas. Porque el paradigma de lo
universal nos impone aceptar a un otro cultural pero, a la vez, modificar su cultura en pos
de su elevación cultural. Es aquí donde caemos en la trampa, en una trampa social: no
poder darle igualdad de estatus a las diversas formas de conocer, a los diversos
conocimientos, a otras formas de validar, es un límite que nos lleva hacia el aniquilamiento
de lo que decimos defender: la diversidad.
Este es un ejemplo de trampa social, algo que un grupo social cree que es una
solución y se convierte en el mediano y largo plazo en su exterminio. Igual que el glifosato.
Hemos sido educados en el imaginario según el cual Argentina desciende de los
barcos. Somos un continente joven que no tiene más de dos siglos de historia, en un
continente que la comienza a contar a partir de la conquista. Es decir, nos han convencido
que América no tiene más de 500 años. Es hora de que asumamos una realidad más
compleja, si es que queremos asumir la diversidad, una que se remonta a 10.000 años con
todos sus devenires y sus improntas en quiénes y cómo somos.
Esto nos lleva a una toma de postura muy seria: o continuamos asumiéndonos como
los hijos de la civilización occidental, en el ideario Sarmientino y de su generación, o como
parte de una civilización emergente, como propone Adolfo Colombres; esta segunda
opción, implica asumirnos como un continente que tiene como una de sus mayores riquezas
los conocimientos milenarios que se han desarrollado gracias a su diversidad
biosociocultural.
Les proponemos a todos los estudiantes un ejercicio de revisión de la bibliografía de
todas sus asignaturas y contabilicen cuantos autores americanos tienen para estudiar, nos
referimos a pensadores que han generado teoría educativa, social y política y hasta natural.
Les proponemos un segundo ejercicio, cuando en la escuela se celebran las diversas
fundaciones de las ciudades ¿qué estamos celebrando? Puede resultar muy interesante
buscar un poco más atrás en la historia y mirar el proceso que desembocó en eso que
llamamos fundación. Porque puede resultar que en nuestras aulas tengamos sentados a los
descendientes de perdedores y ganadores de esos procesos. Y hablo de ganadores y
perdedores, porque casi no existe en este continente fundaciones que se hayan hecho sin
ocupaciones y desplazamientos poblacionales.

Ahora, hablemos de transformación y de acompañamiento de trayectorias y
preguntémonos quién necesita transformarse y quién necesita ser acompañado y, sobre
todo, para qué.
Porque cuando en las aulas hay sujetos que son descendientes de pueblos indígenas y
no lo dicen por no sentirse discriminados o, que aunque no quisieran decirlo, no lo pueden
ocultar porque se sabe que lo son; cuando tenemos a sujetos mestizos, que registran alguna
abuela o bisabuela o abuelo o bisabuelo wichi, qom, pero la propia familia toma una parte
de la transmisión familiar, la no indígena, bajo pretexto de que así los van a discriminar
menos, y comienza, entonces a circular un mandato: de eso no se habla. Comienza a
ocultarse quién se es.
Es entonces cuando nos quedamos sin sujeto de conocimiento. Entre el sujeto de
conocimiento que nos enseñan en los institutos y universidades y los niños y jóvenes que
tenemos en las aulas existe un paradigma que nos dice qué ver de ese sujeto y qué no ver.
Somos formados en el paradigma según los principios de disyunción, de separación,
de reducción de la universalidad. Ahí los docentes sienten que tienen un problema en su
aula. ¿Y dónde está el problema? En que no saben cómo afrontar la diversidad de
conocimientos y formas de conocer; porque los han formado solo para lo predictible, lo
corroborable.
De todos los debates sobre qué es o qué no es o debe ser la diversidad, nos quedamos
con la declaración universal sobre diversidad cultural que hace la UNESCO en 2002:
“herencia común de la humanidad”, según la cual “la cultura toma diversas formas a través
del tiempo y el espacio. Esta diversidad está personificada por la singularidad y pluralidad
de las identidades de grupos y sociedades que conforman la humanidad. Como una fuente
de intercambio, innovación y creatividad, la diversidad cultural es tan necesaria como la
biodiversidad para la naturaleza”.
Entonces, es bastante más complejo que un acompañamiento de trayectorias, es
comenzar a darnos cuenta que nosotros también somos “otros” y que cuando los chicos
saben, pero les da vergüenza decir lo que saben o creen que lo que saben no es importante,
es porque la escuela no los toma como interlocutores válidos ni se hace cargo de colocar los
conocimientos en “la mesa de debate”. Esta actitud podría ser el comienzo de una escuela
verdaderamente intercultural.
Si queremos docentes que sean eje de transformación, debatamos hacia dónde
queremos ir. La teoría general de la evolución, el cambio climático y la conservación,
confrontan hoy con nuevas exigencias a los sistemas de conocimiento. El problema del
conocimiento y la forma que adopta, se relacionan con la conducción de la relación
sociedad-medioambiente; de acuerdo a la dirección que le demos a esta relación tendremos
diferentes sistemas de conocimiento, porque objetivos diferentes producen sistemas de
conocimiento distintos. Esta definición contiene un mandato ético: conservar la vida.
El paradigma de lo universal nos impone aceptar a un otro cultural pero, a la vez,
modificar su cultura en pos de su elevación cultural. Es aquí donde caemos en la trampa, en
una trampa social: no poder darle igualdad de estatus a las diversas formas de conocer, a los
diversos conocimientos, a otras formas de validar, es un límite que nos lleva hacia el
aniquilamiento de lo que decimos defender: la diversidad. Este es un ejemplo de trampa
social, algo que un grupo social cree que es una solución y se convierte en el mediano y
largo plazo en su exterminio.
Si bien la temática trata sobre el rol docente, es necesario realizar un análisis sobre la
importante función que cumplen los Institutos de Educación Superior en relación al aporte
invalorable en la formación de jóvenes y adultos, y su trabajo con las trayectorias reales
desde sus orígenes.
Se parte de la siguiente pregunta:

¿El elevado número de Institutos y de estudiantes que asisten a ellos, influyen en la
calidad de la Formación?
Pregunta que se encuentra frecuentemente en reuniones que propone el Ministerio de
Educación Nacional (MEN) al momento de tratar la situación de los Institutos de
Educación Superior en el país, que por cierto, no deja margen para el análisis y por lo
tanto, nos lleva a una sola respuesta.
Por otra parte entendemos, que los IES se han convertido, tanto en nuestra provincia como en otras, en la posibilidad para miles de jóvenes de acceder a la Educación Superior tal como, se muestra en los informes realizados por diferentes organismos de reconocimiento Nacional e Internacional Indec,
EPH, UNESCO, entre otros.
Si consideramos la distinción entre carreras de formación superior no universitaria y
universitaria, se observan algunas diferencias por quintiles de ingresos. Los quintiles de
menores ingresos son las que aumentaron la cursada de carreras en los IES. En esta
dirección el quintil 1 en 2006 indica que cursaban 2,6% y en el 2012 lo hace casi un 4%, es
decir un aumento del 1,4%. Mostrando que existen más jóvenes en la Formación Superior.
De los Datos analizados se evidencia un avance significativo en el acceso al nivel superior de los
jóvenes de bajos ingresos y un incremento en la obtención de la certificación educativa del nivel.
En este sentido, los IES desde sus orígenes sostienen y acompañan las trayectorias de
sus estudiantes, ya que contemplan situaciones particulares de aquellos que trabajan, son
jefas o jefes de familia entre otras cuestiones particulares que atañen a la vida y el
desarrollo personal y familiar.
Por lo anterior y teniendo presente la importancia que revisten los Institutos de
Educación Superior en las comunidades, sobre todo las más postergadas, donde propician
el desarrollo cultural y económico a través de la implementación de carreras vinculadas no
sólo a la formación docente, sino que también la de profesionales que participan
activamente en el progreso de su comunidad. Y además, si nos basamos en la lógica de que
el crecimiento de los pueblos que constituyen una Nación es también el progreso de ella.
Hablar de transformación es aclarar qué significado cobra en el ejercicio de la
docencia. Esta palabra suele provenir de las corrientes pedagógicas críticas y de la tradición
de la educación popular. De hecho el referente mayor al respecto es Paulo Freire a quien
puede adjudicársele la consigna “educar es transformar” que alude a la transformación lo
social para dar lugar a la mejora de las condiciones de vida de los educandos adultos. Pero,
en su concepción esto supone definir el rol transformador de los educadores, y aquí nos
encontramos con lo que él define como el proceso de concientización donde tanto educadores  y docentes emprenden una tarea transformadora que tiene un sentido

emancipador de las condiciones que interfieren, obstaculizan y se oponen a este sentido.
En la realidad argentina estos principios tienen una particular vigencia y adquieren
significados propios de nuestra vida nacional. Si se trata de un principio educativo
transformador me inclino por el de inclusión debido a que este principio implica una nueva
posición para quien ocupa el rol de educando e implica un desafío mayor para el educador.
Inclusión también, porque está inscripto en la historia del Sistema Educativo alineado con
los procesos populares, y hace que éste sea popular y cuanto más vinculado con las
demandas populares por la ampliación de derechos, más transformador es. Esto indica que
mejoraron las condiciones de financiamiento en el plano de infraestructura y salarial,
dotando a las escuelas de material bibliográfico y de nuevas tecnologías mediante el Plan
Conectar Igualdad, procurando mejorar un factor externo decisivo para las trayectorias
educativas de los alumnos como es la educación de los adultos en el plan fines como las
más importantes.
Pero frente a esto el rol docente no podía permanecer como un simple acompañante
para ser un guía que protagonice este proceso. El Plan nacional de Formación Continua
“Nuestra Escuela” fue el instrumento que comenzó ese camino mediante contenidos que
hacían hincapié en nuestra pertenencia nacional y su proyección latinoamericana. Es claro
que esta adopción del principio de inclusión por parte de las políticas educativas entra en
colisión con otros principios que se fueron haciendo sentido común en las culturas
institucionales, me refiero al llamado principio de la calidad que alude como significado los
aprendizajes y su componente de conocimiento. Este significado tomado como único
parámetro pedagógico resulta insuficiente, y por lo tanto ir por la inclusión resulta, a todas
luces, superador. Me refiero que si se trata de conocer y acceder al conocimiento esto desde
la inclusión debe estar disponible para todos, y esto es posible si se generan condiciones
para que esto sea posible. En otras palabras, desde el principio de inclusión la calidad es
para todos y por lo tanto es un asunto público (del común) y una cuestión de Estado, y son
las políticas como Políticas de Estado las que deben genera las condiciones para que la
calidad sea para todos.
Entonces, si pensamos en una educación para todos, estamos convencidos que la
educación no es un bien negociable ni mercancía o nicho, en este sentido, se resalta la
importancia de la participación del alumnado, que demuestra la inquietud y el interés por
ser protagonistas en la construcción y la defensa de la educación superior; la inquietud de
conquistar ese espacio del “otro” como ser pensante y entero, como sujeto de derechos
políticos y sociales impostergables ya que a lo largo del proceso histórico educativo las
diversas luchas por la igualdad de oportunidades son un procesos que nos demuestran que
se ha construido mucho en estos últimos doce años pero que hay que seguir luchando para
que nos arrebaten ese derecho y poderlo alcanzar.
Pensar que se puede construir una nueva educación con la participación de todos…
Se Reflexiona a partir de la crisis de los institutos, que se está gestando algo
importante que surge desde los estudiantes, y estudiantes que no son universitarios.
Existe una lucha propia y compleja atravesada por la crisis de los institutos y la
descontextualización frente a la diversidad social.
Una normalización de la educación que se encuentra en constante tensión.
Necesitamos Evitar dejar afuera a un sujeto con historia y que se reconozca como alguien
que conoce y para ello, es necesario que la Educación sea tomada desde el paradigma de la
sustentabilidad.

Para que en la práctica sean consideradas las trayectorias escolares reales, es
necesario que existan órganos de cogobierno en los IFD que permitan la democratización
de la educación mediante la participación activa del alumnado no solo en la toma de
decisiones propias de cuestiones institucionales, sino también en la elaboración de los
diseños curriculares.
Hablar de cogobierno es entender y aceptar que se trata de un trabajo conjunto y no el
trabajo concentrado en una sola persona. Es necesario trabajar a nivel institucional con
todos los actores que la componen. Tomando algunos conceptos que presenta el foro, como
la diversidad, plantea un carácter ambivalente, por un lado porque en la teoría es más fácil
que en la práctica y por el otro se necesitan poner el foco en un objetivo común y no
personal o individualista. La diversidad es necesaria para tener distintos puntos de vista y
así construir una democratización más amplia.
La Educación Pública es la que acapara gran parte de la sociedad brindándole
oportunidades que no podrían obtenerla de la Educación Privada al menos que contaran con
recursos económicos suficientes. Por este motivo el cogobierno institucional debe existir en
la realidad para garantizar el derecho a la educación, única forma de lograr la igualdad￾calidad educativa.
En la actualidad se manifiesta diferentes actividades encaradas por los alumnos,
donde los docentes ya no son los iniciadores o protagonistas sino que acompaña a estos. El
trabajo en equipo seguirá siendo siempre más fuerte que el individual. Eso debe entenderse
y quedar claro para que nadie se sienta en una posición menos importante.
El hecho de que los Institutos de Educación Superior se democraticen sirve, sobre
todo, para la organización de cada institución.
Los órganos de cogobierno juegan un rol fundamental en las instituciones educativas,
es por ello que tanto autoridades directivas tanto como el alumnado y los docentes deberían
trabajar mancomunadamente para hacerlos funcionar.
Las escuelas siempre debieran estar abiertas, sin rejas, sin limitaciones estructurales
dado que es de TODOS y por ello todos debemos defenderla.
No solo basta con tener una buena organización dentro del instituto sino que también
se logre una articulación a nivel nacional. Por ello, es necesario que el Ministerio monitoree
las instituciones para poder proveer de los recursos necesarios para el normal desarrollo de
las clases. Es importante seguir promoviendo la participación de todos.
La reforma Universitaria llevada adelante por un grupo de Estudiantes del interior del
País (Córdoba) en 1918 fue un hecho que marco un antes y un después en la Educación
superior de la República Argentina, en el manifiesto Liminar redactado por este grupo de
estudiantes el 21 de junio de 1918 da cuenta de ello. Hoy también después de cien años de
esa gesta Estudiantil nos vemos en una encrucijada los estudiantes de Educación Superior
porque vemos como el Gobierno Nacional a través de títulos “la docencia será
Universitaria” nos quiere hacer creer que están trabajando para darle una mejor calidad
Educativa a los Institutos terciarios y sin consultar con los actores de las Instituciones
construyeron la UNICABA (Universidad de la Ciudad Autónoma De Buenos Aires)
queriendo cerrar los 29 Institutos Nacional de Formación Docente, de la Capital Federal.
Sabemos que si logran su objetivo es poco lo que nos queda hacer a nosotros porque si van
por los Institutos con mayor cantidad de matrícula, con más razón, cerrarán los de menos
cantidad de alumnos.

Debemos tener en cuenta también que los Institutos en nuestra Provincia en muchos
casos están manejados por feudos Rectores donde se organizan en corporaciones con
profesores y crean fuertes resistencias a la democratización de las Instituciones. No hay
centro de Estudiantes, no hay Concejo Directivo, no hay espacios de debate ni de diálogo,
entonces así se convierten en Instituciones cerradas, tóxicas para una sociedad a la que
aspiramos como futuros docentes dejar un legado y un mundo mejor donde la ética, la
moral, las convicciones de los estudiantes sean ejercidas plenamente y plasmadas en las
aulas creando conciencia.
Si trabajamos por un Educación Superior verdadera, sin dudas, tendremos un País con
menos analfabetismo, menos desnutrición infantil, menos joven drogándose en la calle,
menos delincuencia, cárceles más vacías, menos enfermedades. Para eso necesitamos ser
trasgresores y defender las convicciones e ideales que tenemos como aquel grupo de
estudiantes de 1918. Es por eso también pedir a las autoridades Ministeriales que en
nuestra Provincia se trabaje sobre una ley de Educación Superior obligatoria donde el
ministerio de Educación tenga el monitorio constante sobre los Institutos y también sean
financiados para llevar a adelantes las políticas Educativas cada Institución.
Mayo, 2018
DISERTANTES:
Alejandra Leal Chudey
María Verónica Piovani
Francisco “Teté” Romero
Mempo Giardinelli
Adrián Bordón
Rubén Ramirez
María del Carmen Luján Maimone
Lucila Massin
Guillermo Bullatty
Sergio Salomone

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