Educación y desigualdades: la mitad de los hogares pobres no tienen acceso a una computadora y/o Internet

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A partir del 15 de marzo, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia del Covid-19, se suspendieron las clases en en jardines, primarias y secundarios. Se estableció un sistema provisorio virtual de clases como medida paliativa al problema.

Desde que se suspendieron las clases, el gobierno nacional puso un marcha un dispositivo para buscar sostener la continuidad pedagógica. El plan“Seguimos educando” contempla una plataforma con material didáctico ajustado a los distintos Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAPs), programas de TV y radio a través de los medios públicos y cuadernillos para los alumnos de escuelas públicas.

La brecha digital pasó a primera plana en todo el mundo, pero también la disponibilidad o no de otros elementos materiales y afectivos es clave en nuestro país, donde más de la mitad de los jóvenes están bajo la línea de la pobreza

Las evidencias también señalan que no tener clases tiene efectos negativos en los niños cuando son adultos. Mantener cerradas las escuelas por el coronavirus tendrá análogas consecuencias concentradas en los hogares de menores ingresos.

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) asegura en un informe que la mitad de los “estudiantes pobres” del país no tienen computadora en su casa, lo que aumenta la desigualdad de acceso a la educación en la actual etapa de la pandemia

En tanto, se propone que las clases se sigan desarrollando de manera virtual. Es decir, a través de computadora e internet con los docentes a distancia. Para evaluar las implicancias de este tipo de metodología pedagógica se puede apelar a algunos datos del INDEC. Según esta fuente, se observa que:

En Argentina, el 63% de los hogares con niños tiene computadora.
En el 40% de los hogares más pobres, sólo el 49% tiene computadora.
En el 40% de los hogares de mayores ingresos, el 94% tiene computadora.

Estos datos revelados por IDESA muestran que la afirmación de que la educación sigue funcionando con las escuelas cerradas es falsa. Esto puede ser cierto entre los niños y jóvenes de los hogares de mayores ingresos. Pero para una alta proporción de alumnos que habitan los hogares pobres no es posible porque no cuentan con los medios para hacerlo. Por eso, plantear que las escuelas pueden seguir cerradas hasta agosto o setiembre implica una enorme discriminación en desmedro de los niños más humildes.

Según las últimas pruebas Aprender, el 19,5% de los estudiantes de primaria no dispone de conectividad en el hogar. Más aún, el 23,7% de los chicos no cuenta con una computadora ni propia ni de su familia.

Los datos están recopilados en un nuevo informe del Observatorio Argentinos por la Educación. Su autor, Alejandro Artopoulos, pone el foco también en la calidad de esa conectividad, que en muchas ocasiones está debajo del mínimo necesario para acceder a clases remotas. También, agrega, es posible que los números estén inflados ya que el cuestionario no especifica si se trata de internet móvil o fija.

“Más de la mitad (54.11%) de las conexiones son de una velocidad menor a 20 Mbps, lo que no asegura actividades sincrónicas. Si bien estos datos no discriminan conexiones hogareñas de comerciales, sí permiten apreciar que un tercio (32.52%) de conexiones se encuentran en la zona “roja” de la banda angosta con velocidades menores a 6 Mbps. Tener internet no es sinónimo de estar conectados, solo con una computadora por chico y banda ancha (más de 20 Mbps.) se puede garantizar la continuidad escolar”, plantea.

Las diferencias de acceso son notorias cuando se mide por provincias.

La situación se ve agrava ante la eliminación del Plan Conectar que pretendía universalizar el acceso a la tecnología y la información a todos los niños de país.
LOS MAESTROS Y PROFESORES

La falta de recursos no es solo un inconveniente de los alumnos: también atraviesa a los docentes, los actores que deben impulsar la educación a distancia. Según una encuesta de Sadop, el sindicato de los docentes privados, el 63 por ciento de los maestros no tiene una PC propia para desarrollar sus tareas laborales. “Es como si te dijera que el 63% de los empleados de la Uocra comparte los martillos”, grafican desde el sindicato.

Las dificultades que se repiten en las casas de los docentes exceden las carencias tecnológicas. De acuerdo a la misma encuesta, el 74% combina el trabajo con el cuidado de hijos o adultos mayores. La suspensión de clases presenciales llevó a que el 47% afirme trabajar más horas de las habituales y a que el 45% se sienta agobiado por la situación.

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