HOMBRES Y MUJERES QUE FORJAN LA GRANDEZA DE NUESTRO CHACO Por Domingo Peppo, gobernador de la Provincia del Chaco

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Al conmemorarse el Día del Agricultor –el 8 de septiembre- es necesario volver a las raíces de nuestra provincia para reivindicar a quienes viven en el campo y que son los que dieron a nuestro Chaco los cimientos para crecer. Las familias agricultoras no solo le dieron el perfil productivo a nuestra provincia, sino que también constituyen parte de nuestra cultura e identidad chaqueña.

Las primeras colonias agricultoras se desarrollaron en la intensificación de los flujos migratorios y con la instalación de las vías del ferrocarril; lo que permitió que se fuera constituyendo el territorio agrícola provincial con una impronta particular. El Chaco se identifica en su historia con ciclos productivos definidos como el forestal, el agrícola algodonero y el de la diversificación. Y hoy es fruto de hombres y mujeres que dedicaron y dedican su vida a trabajar la tierra, forjando la grandeza de nuestro Chaco.

Nuestro compromiso, desde el Estado, es acompañar el trabajo de las familias agricultoras, entendiendo lo importante que son para el desarrollo de los pueblos. Y muestra de ello son las acciones que llevamos adelante a través del Ministerio de Producción, el Instituto de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (IDRAF) y distintos organismos gubernamentales, para dar respuestas a este sector no sólo en lo productivo sino también en el desarrollo de su vida.

Tenemos la convicción de que cada chaqueño debe tener lo necesario para crecer y proyectar su vida en el lugar donde decidió vivir, y por ello es que concretamos obras y acciones para arraigar a las familias. Entendemos el desarrollo rural de forma integral, donde el acceso a la tierra, al agua, a la educación, a la salud, y a la vivienda digna para los productores chaqueños y sus familias, son aspectos inescindibles.

Hoy la agricultura familiar ocupa un lugar preponderante en nuestras políticas públicas. En 2018 pudimos elevar el piso de inversión a 80 millones de pesos, lo que impacta directamente en la calidad de vida de las más de 12.000 familias de pequeños productores. Y gracias al ordenamiento que realizamos en el IDRAF es que podemos garantizar las trasferencias de los recursos de Ley en tiempo y forma, con crecientes grados de democratización de la participación de los pequeños productores, a través de los Consorcios Productivos de Servicios Rurales en sus asambleas y reuniones.

Buscamos fortalecer la capacidad de producir alimentos sanos, nutritivos, destinados a las mesas chaqueñas, e impulsando la economía social y solidaria. También trabajamos para promover los circuitos de comercialización a través de ferias y mercados locales con contacto directo entre productores y consumidores.

El trabajo diario que las familias agricultoras ponen en nuestra tierra es también el esfuerzo permanente que ponemos desde el Gobierno Provincial para acompañarlos. En momentos complejos como este es donde ratificamos el compromiso con nuestras raíces, con las familias del campo que comparten nuestra misma convicción y que saben que Dios nos dio un suelo bendito y que de nosotros depende la prosperidad.

 

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