LA ANTIPOLÍTICA : UN FENÓMENO SOCIAL por el Profesor Santiago Teves

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La simplicidad de la dialéctica política ha forjado nuevas interpretaciones de hechos y sucesos históricos en nuestro país. El avance de la tecnología y la modernización de los métodos de comunicación contribuyeron al cambio de paradigma, modificando parcialmente los objetivos y roles que tenían los modelos políticos e ideológicos en décadas anteriores.
El eslogan disfrazado de buenas intenciones, es el marco referencial de la antipolítica, que impacta notablemente en la opinión pública, fanatizando posicionamientos políticos inexistentes, que en última instancia siempre genera intolerancia social. Es decir, la bipolaridad planteada en estos últimos años, degeneró los principios de la política, cambiando los esquemas históricos que fueron los cimientos de nuestra organización nacional.
El fervor por lo desconocido es un criterio común y funcional en la política argentina; donde la desinformación, es una estrategia diseñada y pensada en las más altas esferas de poder. Por lo tanto, la idea de polarización de las opiniones se manifiesta espontáneamente, enmarcada en las vanidades de acciones inmorales, con la idea de imponer realidades fantasiosas. En este contexto surgen las argumentaciones con razonamientos precarios, que provocan distracciones y reivindican lo nefasto de nuestra historia contemporánea.

Igualmente el relato es utilizado como práctica política, a través de mensajes unidireccionales, que sostienen inclusive hasta las propias contradicciones.
En general, los análisis políticos tienen un profundo sentido de irresponsabilidad, parcializando y precarizando nuestra tradición histórica, donde lo inmediato y lo insolvente, en términos electorales solo sirven para justificar las pésimas acciones de la política.
En otras palabras, las grandes expresiones de la política se fundamentan banalmente, y tienen como principal objetivo capitalizar a los ciudadanos abominados del sistema, aplicando una inconsistencia atroz en el mensaje, disolviendo absolutamente cualquier marco de convicción ideológica.
En definitiva, la política representa los intereses de la mayoría, profundiza las relaciones de una sociedad y establece los criterios distributivos de la cosa pública. Recuperar el rol de la política, como instrumento de cambio social y cultural es necesario por varios motivos, y esto exige de la aplicación teórica de los siguientes principios básicos.

En primer lugar, restaurar los partidos políticos e institucionalizarlos democráticamente, para que los mismos puedan brindar certidumbres en cuanto a sus acciones políticas.

En segundo lugar, redefinir el sentido de pertenencia hacia la ley, interpretando básicamente los valores republicanos; y los límites en cuanto al ejercicio del poder. Por último, el desarrollo pleno de la capacidad para entender las nuevas demandas sociales, que hoy están circunstanciadas por las expectativas individuales y colectivas.


En este escenario, la dirigencia política de nuestro país tiene el deber de fortalecer los sistemas de partidos, buscando una salida alternativa a la situación actual, confiando en los parámetros institucionales vigentes.


Para terminar, Argentina debe buscar soluciones estructurales a sus problemas políticos, dejando de lado lo gestual; y aferrándose al diálogo como la única alternativa posible para lograr un proceso de transición, hacia la ansiada pacificación nacional.

 

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