LA DEMOCRACIA COMO FORMA DE ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y ESTILO DE VIDA por el profesor Santiago Teves

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1988

 

La democracia es una forma de organización política, jurídica, social y un estilo de vida que tiene una comunidad, hoy cerca del 60 % de los países del mundo cuenta con este sistema de gobierno, que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía, que a su vez delega en sus representantes las decisiones. Según la prestigiosa revista The Economist, solo el 4,5 % de los habitantes del mundo vive en una democracia plena, mientras que el 32,7 % se encuentra bajo un régimen autoritario. Un 44,8 % de la gente reside en naciones con democracias imperfectas y un 24 % en regímenes híbridos. En otras palabras la democracia, protege la soberanía del pueblo, garantiza la dignidad de hombre a partir de una serie de mecanismos e instrumentos. Además es un modo de vida, que busca el encuentro, el diálogo y la interacción como factor de desarrollo entre los hombres. Sin embargo, en nuestro país este sistema de gobierno está en riesgo, debido a la concentración del poder político y mediático, imposibilitando a la sociedad a participar de los distintos procesos políticos estructurales. A propósito de esto, Argentina sigue la misma línea de pensamiento que imponían los países totalitarios y autoritarios del siglo XX, donde la propaganda formaba parte del convencimiento colectivo, lo que a su vez implica la concentración absoluta de los medios de comunicación, los cuales son funcionales al poder político de turno, incidiendo notablemente en la formación de la opinión pública. Por esta razón la poca objetividad en la información, discusión o debate está a merced de la frivolidad, como método para persuadir a la ciudadanía y así poder actuar implacablemente ante la falta de elementos culturales, lo que demuestra en cierta medida la decadencia institucional y cultural. ¿Qué es lo más importante en un estado democrático? Sin dudas el respeto por la ley, lo que supone la comprensión de una serie de normas con el objetivo de prevenir el abuso del poder político. Ahora bien, los últimos acontecimientos y procedimientos jurídicos en nuestro país estuvieron viciados de intolerancia política, y de la irresponsabilidad del estado como institución, que tiene el deber de resguardar inexorablemente las garantías constitucionales.
Después de 34 años de democracia no hemos aprendido a convivir políticamente, la violencia social y verbal forma parte de la centralidad de la discusión en todos los ámbitos, desde los representantes parlamentarios hasta cualquier ciudadano en una red social. En consecuencia las democracias deben indefectiblemente buscar y hacer del compromiso y la tolerancia una forma de entendiendo para la convivencia plena de la vida pública. ¿Tenemos una democracia participativa? las reformas hechas en materia política han cambiado la percepción de la sociedad con respecto a algunos instrumentos de la democracia, donde la falta de participación de la ciudadanía en distintas instituciones es una realidad, pero contrariamente a esto se vislumbra una creciente participación digital, con un alto grado de insensibilidad, que tiene como principal intención la desnaturalización de la política. No obstante es poco probable construir una democracia plena sino empezamos a cambiar nuestras actitudes; y ejercitar la prudencia como máxima virtud el hombre.
En los últimos tiempos la degradación de la política es un acontecimiento realmente significativo de la democracia, y se ha dado por varios motivos: primero, por la improvisación de los proyectos económicos que resultaron ser catastróficos para las naciones, planes y programas de gobiernos que solo favorecieron a sectores concentrados de nuestras sociedades. Segundo, el discurso repetido en el tiempo a través de distintos actores lo que supone poca credibilidad en los mensajes políticos. Tercero los cambios profundos que se dieron en el mundo, con poca capacidad de adaptabilidad de los cuadros políticos inmiscuidos en el seno de los partidos políticos.


En este contexto el desarrollo cultural es muy importante para el refortalecimiento de las instituciones democráticas, posibilita la crítica constructiva de la ciudadanía, permitiendo el aprendizaje de hábitos intelectuales y afectivos, para el pleno progreso de las comunidades, donde la construcción de consensos debería marcar el camino de crecimiento y madurez de la política en una sociedad. ¿Qué importancia tiene la participación popular en una democracia? La ciudadanía no solamente se sistematiza con el ejercicio del derecho político, es allí donde nace el compromiso y la responsabilidad de los ciudadanos que deben necesariamente participar en la vida pública e inmiscuirse en las problemáticas sociales, para poder cambiar la realidad socio-histórica. También es cierto que la democracia no es fin en sí misma, necesita del sistema de partidos, de instituciones y dirigentes que puedan estar a la altura de las circunstancias y que puedan predicar con el ejemplo. Por esta razón, las conductas, los principios y los valores son el sustento moral de la democracia, profundizando la confraternidad entre los hombres para la búsqueda del bien común como finalidad última.


En conclusión, debemos propiciar el encuentro, el pleno desarrollo de la libertad de expresión, el respeto por la ley y la práctica genuina de los principios éticos, que en definitiva favorece al crecimiento personal e intelectual de una comunidad, y no quedar sesgados por la inconsistencia política que muchas veces resigna la discusión coyuntural. Por último Arístides Calvini expresa:” La democracia debe ser establecida donde no existe, debe ser consolidada donde ya existe y perfeccionada donde ya está consolidada”.

 

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