LA FUMIGACIÓN : UN DEBATE DE AMORES Y ODIOS por la Dra Natalia Langer

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Se viene hablando desde hace unos años de las consecuencias en la salud y en el ambiente que causan las fumigaciones con agrotóxicos, las empresas agrícolas y los productores definen la postura de que esto es mentira y que los agroquímicos no traen ninguna consecuencia y hay otro grupo que defiende la postura contraria.


Diferentes voces de diversas provincias argentinas, y también a nivel mundial, se han alzado para pronunciarse en contra de las fumigaciones con agroquímicos. En los últimos años el boom de la soja en Argentina trajo a nuestro país no solo el empleo de semillas transgénicas sino además la utilización de herbicidas pesticidas y otras sustancias químicas desarrolladas por la industria biotecnológica.


Lamentablemente en nuestro país ya se han documentado decenas de casos de contaminación agroquímica en provincias agricultoras donde se emplean sustancias tóxicas, sin regulaciones científicas o legales y con poco control de parte del estado. Tenemos el caso de Barrio Ituzaingó Anexo en Córdoba o el de las Arroceras en Chaco, solo por dar algunos ejemplos.


En este sentido, algunos expertos advierten que el uso descontrolado de pesticidas puede ser la causa del crecimiento de problemas de salud en las poblaciones agrícolas argentinas. Los vientos arrastran los tóxicos, depositándolos en escuelas, viviendas y fuentes de agua, en tanto los peones del campo manipulan las sustancias sin equipos protectores u otras medidas de seguridad.


Esta semana falleció Fabian Tomassi quien se había definido a sí mismo como “la sombra del éxito”, su cuerpo era un testimonio de los estragos que provocan los agroquímicos en la salud. Esta persona había sido peón de campo y obrero antes de conseguir trabajo en 2005 para la empresa Molina en Entre Ríos, su trabajo consistía en abrir los envases de agrotóxicos, volcarlo en un tarro de 200 litros para mezclarlo con agua, y enviarlo al avión a través de una manguera, y solo le dieron un consejo “No lo hagas en contra del viento, así los gases no te afectan”, esto había contado en una entrevista.


Esto me trae a la memoria diferentes charlas que tuve con productores agropecuarios y sé lo que significa que llegue la plaga y deban fumigar con urgencia porque sino pierden toda su cosecha, pero acá se trata de hacerlo de MANERA RESPONSABLE no creer que porque son los dueños de los campos puedo hacer lo que quiera, fumigar afectando a mi vecino, cruzando con la avioneta por arriba del campo de otro sin tener en cuenta las consecuencias, que los empleados manipulen los productos sin protección alguna, porque piensan que nada pasara.


Con esto quiero reflejar que estamos ante un problema de difícil tratamiento, primero el negocio de los pesticidas en enorme, segundo en un país como en el nuestro dónde unas de las principales actividades económicas es la agricultura es difícil prohibir dicha actividad, pero creo que se debe comenzar a buscar soluciones a corto, mediano y largo plazo, entender que se debe comenzar a sembrar cortinas forestales, a tener en cuenta los vientos pero por sobre todo a RESPETAR al OTRO.
Recordemos que se están protegiendo dos derechos humanos fundamentales y colectivos, la salud y el ambiente, aquí no se esta en contra de nadie sino a favor de una mejor calidad de vida y de un mejor ambiente para vivir.

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