2019 SIN AIDA Y SIN PEPPO? Por César López

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¿COMETIERON DELITOS? ¿SI O NO?

¿Hasta donde llegarán las investigaciones judiciales? Es una de las preguntas habituales que nos hacemos. No es para menos. Se conjugan varios factores.

De alguna manera, perdimos credibilidad en el valor de nuestras opciones a la hora de votar; y también perdimos credibilidad en la Justicia. No creer en la justicia no es una conducta contemporánea. Ya lo decía José Hernandez a través de Martín Fierro: “La ley es como el cuchillo, no ofende a quien lo maneja”.

En el Chaco, desde el caso Pibernus no tenemos impactos judiciales sobre el corazón mismo de la dirigencia política. Y obviamente, el caso Pibernus es una miniatura frente a los delitos y dirigentes que son investigados en la actualidad.

Es muy difícil convivir con la imagen de dos candidatos que fueron a debate por la gobernación en el año 2015; y que hoy están en una situación delicada.

En el Chaco, dado el prestigio del fiscal y de la jueza; no se puede hablar de judicialización de la política sino de investigaciones judiciales que intentan ser rebajadas a la categoría de politizadas.

En todo caso, podríamos coincidir que las denuncias (como casi todas las denuncias) nacen en manos de obra política; pero luego el curso de las investigaciones se produce en forma despolitizada. De lo contrario, no estarían en este baile dirigentes radicales, y justicialistas.

En los casos chaqueños, no importan las conjeturas sobre las motivaciones de los actores que hicieron la denuncia, o del fiscal o de la jueza.

Lo único que importa son los motivos por los cuales están bajo investigación. Es decir, la cuestión objetiva, y no las motivaciones de los intervenientes en las causas.

El único dilema que se debe esclarecer es ¿Cometieron delitos? ¿Si o no? El resto, es puro barullo para enredar a la ciudadanía en confusiones.

¿2019 SIN AIDA Y SIN PEPPO?

Si el Fiscal Patricio Sabadini escribe el nombre Domingo Peppo en sus requerimientos; tendríamos un escenario nunca antes visto en la política chaqueña. Los últimos dos candidatos a la gobernación con graves problemas judiciales. Un verdadero terremoto judicial que mueve la estantería política en el radicalismo y en el justicialismo.

El 2019 para el Chaco está a la vuelta de la esquina. La jugada para ambos partidos es harto sinuosa.

El radicalismo se puede quedar sin esa candidata que le aseguraba superar el 30% de los votos; y el peronismo saldrá de la zona de confort que significa la posibilidad de reelegir al actual gobernador. Quiero decir que en ambos partidos, acaso sea necesario buscar nuevos candidatos.

No se puede aventurar los efectos para la sociedad chaqueña. Todos deseamos que los cambios sean para mejor pero tampoco se pueden desconocer los riesgos. Si para el 2015 se tramó la opción «que gane el menos malo»; podríamos abrir la puerta 2019 con la opción «que gane el menos peor de los malos».-

Si sacamos los nombres que están (y estarán) en los expedientes; y nos quedamos con los temas alrededor de los cuales se produjo el movimiento sísmico en la justicia; vamos a coincidir que los espacios políticos están sin reacción. No se vislumbran deseos de modificar las condiciones en los temas comprometidos como son las pautas, la Fiduciaria, Desarrollo Social y Viviendas.

Si el reparto de viviendas fue un problema, es hora de repensar la organización del estado para generar soluciones habitacionales. El problema del déficit habitacional, presenta inmobiliarias cada vez más poderosas, cooperativistas que son prácticamente empresarios, y mucha gente sin viviendas.

Salvo excepciones, las gestiones de cualquier área del estado reúnen condiciones para caer en la lupa judicial. La política (que incluye a empresarios, sindicalistas, periodistas, medios, etc) tiene una oportunidad dorada para recomponer los vínculos con la legalidad, justicia social, y la ética.

 

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