Esperando turno, las mujeres de la segunda línea Por María Elina Serrano

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El presidente Alberto Fernández decidió reemplazar al saliente Ginés González García, designando como ministra a la infectóloga Carla Vizzotti, una mujer que se hizo cargo de los momentos más duros de la pandemia. El gabinete nacional suma otra mujer a la primera línea.

  

La Doctora Carla tiene 48 años, estudió en la Universidad del Salvador y es especialista en enfermedades inmunoprevenibles. En su cargo de Secretaria de Acceso a la Salud, fue visible durante la pandemia todas las mañanas, dando el parte diario de la evolución del COVID19 en Argentina, recorriendo todas las provincias y viajando a Rusia como una importante gestora de la Sputnik V.

Con amplia experiencia en el tema, ya que durante la pandemia de Gripe A de 2009 estuvo a cargo del Programa Nacional de Inmunización. Entre sus antecedentes se valora su gestión para ampliar el calendario de vacunación, que alcanzó las 19 vacunas gratuitas y obligatorias.  

Siempre destacó la importancia de esa gratuidad como signo de equidad y responsabilidad del Estado Nacional, y la necesidad de que la salud sea un bien social que está por sobre el bien individual.

Se la mencionó mucho durante 2020 como “viceministra”, cargo inexistente que el periodismo otorga de oficio a quienes responden frecuentemente las entrevistas y dan muchas conferencias de prensa.

Ahora llega su momento, ser la cabeza de la conducción de un inmenso ministerio.

Detrás de un gran hombre

Años de militancia feminista aún no pueden desterrar esa frase. Por más que se intenta decir “junto a un gran hombre” o “al lado de un gran hombre” siempre está una gran mujer (en segundo plano). Como los boy scouts, allí estamos las mujeres, siempre listas para hacer de socorristas todo terreno.

Las mujeres fuertes de la segunda línea siempre están para colaborar, para dar una visión de inclusión, para apagar incendios reales o imaginarios, para lavar o suavizar la imagen del protagonista, o para prestarles el nombre y DNI libres de deudas.

“Voy a tener que poner el negocio a tu nombre” muchas veces hemos escuchado eso. Ahí se siente una mezcla de sentimientos encontrados: incertidumbre, miedo a las consecuencias. Pero también un disimulado orgullo, sentirse útil y de alguna manera coprotagonizar en el Lado B de la situación.

Mujeres con poder

¿Una mujer vicepresidenta? ¿Una mujer vicegobernadora? ¿Será solamente una cuestión de marketing? Argentina tiene vicepresidenta por tercera vez: María Estela Martínez, Gabriela Michetti, y Cristina Fernández. Dos fueron presidentas, pero es imposible comparar estas tres mujeres, su liderazgo y los contextos sociales y políticos de la historia reciente.

Seis mujeres son actualmente vicegobernadoras: Analía Rach (Chaco), Laura Stratta (Entre Ríos), Alejandra Rodenas (Santa Fe), Florencia López (La Rioja), Verónica Magario (Buenos Aires) y Mónica Urquiza (Tierra del Fuego).

Solo dos son gobernadoras: Alicia Kirchner de Santa Cruz, y Arabella Carreras, de Rio Negro.

El caso de Arabella (Juntos Somos Rio Negro) es paradigmático: originalmente era candidata a vicegobernadora, y quedó al frente de la fórmula luego de que la candidatura a gobernador de Alberto Weretilnek fuera rechazada por la Corte Suprema.

Hablando de situaciones críticas, se debe recordar la designación como interventoras federales de dos mujeres, ante la gravedad institucional: Matilde Menéndez (Tierra del Fuego, 1991) y Claudia Bello (Corrientes, 1992). Los resultados de ambas intervenciones son para analizar en otra nota. Pero se destaca el rol, y especialmente la recurrente idea de que una mujer al frente podía ser útil para calmar las aguas. No siempre fue el caso.

Fórmula gubernamental de dos hombres siempre hubo. Binomio de dos mujeres, todavía no. ¿Cuánto faltará para que una fórmula presidencial, o de gobernador y vice, llegue al poder conformada por dos mujeres? ¿Está preparada la sociedad argentina para ese hecho? 

Podríamos imaginar los titulares de las primeras planas… esos mismos medios a los que nunca les llamó la atención la fórmula constituida por dos integrantes del sexo masculino.

Ellas piden pista

En la segunda línea de los ministros del Gobierno Nacional hay muchas mujeres, algunas con amplia trayectoria, y otras con grandes desafíos: Silvina Batakis en Interior, Gabriela Diker en Educación, Florencia Gómez en Ambiente, Valeria González y Lucrecia Cardoso en Cultura, Yanina Martínez en Turismo, Sandra Castro e Inés Barbosa en Defensa, Claudia Daverio en Desarrollo Productivo, Rita Tanuz en Economía, Marcela Passo en Transporte, y varias mujeres con rango de Secretarias en Desarrollo Social.

Pero también es importante desatacar que los ministerios de Obras Públicas, Trabajo, Desarrollo Territorial, Ciencia y Tecnología y Agricultura, no tienen mujeres con rango de Secretarias. La segunda línea detrás del ministro también es de hombres.

Esto muestra que hay menos mujeres en estos campos de acción, o bien que la división sexual del trabajo todavía se mantiene dentro de los círculos ministeriales. Aunque hay una mujer que sobresale especialmente: Susana Mirassou, ingeniera agrónoma, primera presidenta mujer del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Las mujeres de segunda línea en general son abogadas, profesionales de las ciencias económicas, o de las ciencias sociales. Aunque hay excepciones.

¿Están todas preparadas para cubrir al ministro ante una emergencia? La decisión y el compromiso de estas mujeres que postergan la vida privada y muchas veces descuidan la vida familiar, nos hace pensar que sí. Los roles ejecutivos siempre son extremadamente exigentes. La Argentina es un gran país, no solo en su extensión sino en la diversidad de las problemáticas. Poder conocerlas y atenderlas a todas es mucho más que una cuestión de género.

Un líder es siempre el resultado de los equipos que forma. De su músculo político, pero también de su capacidad para diseñar, articular, planificar y ejecutar con creatividad, compromiso y decisión.

Los ciudadanos esperamos eso. Ansiosamente.

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