Fernández: “Entendamos que la historia la estamos escribiendo nosotros, otros la van a contar”

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El presidente de la Nación cuestionó el capitalismo, recordó la vacuna del Peronismo de mediados del Siglo XX y que aun “genera anticuerpos y defensas”, al tiempo que reflexionó sobre un país “enormemente desigual”: “Tenemos que hacer definitivamente otro país, uno mucho más integrado”, propuso.

 

 

“Entendamos que la historia la estamos escribiendo nosotros, otros la van a contar”. Así lo aseguró el presidente de la Nación, Alberto Fernández al participar junto al gobernador del Chaco, Jorge Capitanich del ciclo “Ideas y Libros para pensar la pospandemia” en el marco de la Feria del Libro Digital que se desarrolla desde ayer y hasta el 17 de agosto de manera virtual. El mandatario nacional dejó una extensa reflexión a través de una videoconferencia, oportunidad en la que abordó varios temas como el capitalismo y su dilema de aquí hacia el futuro; la vacuna de mediados del Siglo XX que significó el Peronismo; las desigualdades que expone la pandemia y la suscripción a cuatro parámetros expresados por Capitanich y que sirvieron de disparador para este encuentro enmarcado además en los 69 años de la provincialización del Chaco.

En el inicio de casi media hora de exposición, Fernández aseguró que la pandemia “es un enorme condicionante para poder gobernar”. “No es lo mismo gobernar con pandemia que sin ella, porque alteró el ritmo de todos nosotros y nos obliga a pensar muchas cosas”, agregó. Así, recordó una novela clásica que se llama “La Peste”, donde Albert Camus lanza al ruedo una frase que dice: “En la peste la gente muere pero también quedan al descubierto las miserias de las almas”. “La peste que mata, la peste que deja al descubierto el alma más miserable”, parafraseó el presidente de la Nación.

 

El capitalismo

La mayor parte se dedicó a exponer sobre el capitalismo, sus dilemas hacia el futuro y las desigualdades que genera. “La pandemia ha dado vuelta al mundo, lo ha puesto pata para arribas. Muchas cosas que nadie cuestionaba, después de la pandemia son puestas en tela de juicio. Pensé que el capitalismo después de la crisis de 2008 había puesto las barbas en remojo y había dicho volvamos a sus orígenes. El capitalismo progresista no es ni más ni menos que el capitalismo más ortodoxo; el primer capitalismo, el original”, analizó.

Y propuso: “El capitalismo debería volver a sus orígenes y debería mirar todo el daño que produjo. La especulación financiera genera grandes ganancias y grandes pérdidas. En esta pandemia, lamentablemente, las listas que miramos en el mundo son las de cantidades de enfermos y de muertos; y dejamos de mirar las bolsas de valores del mundo, los lugares donde se cotizan los bonos de los Estados y las acciones de las empresas. Si reparáramos en eso, seguramente veríamos que se mueren tantas empresas como personas”. “De repente, nos dimos cuenta que le economía mundial era lo más parecido a un castillo de naipes, que el soplido del viento que fue el virus lo derrumbó de un modo impiadoso”, describió.

En este marco, indició que de ahí viene un sinfín de preguntas. “Una dice ¿cuán sólido era ese sistema?: No era para nada sólido y era injusto, que había concentrado la riqueza en muy pocos especuladores y había distribuido la pobreza en millones de seres humanos”, dijo. “Los sudamericanos vivimos en el continente más desigual del mundo y debemos avergonzarnos de eso. La pandemia hoy tiene su epicentro en América del Sur, el continente más desigual del mundo”, ponderó el presidente de la Nación.

La vacuna del Peronismo

A su vez, Alberto Fernández hizo hincapié en el momento que la Argentina tuvo una vacuna (a mediados del Siglo XX) que hizo que esa desigualdad no fuera tan grande como lo es en el resto del continente. “Esa vacuna fue el Peronismo, que le dio derechos e igualdad a los que en peor situación estaban. Así, los trabajadores tuvieron derechos que no hay en otros lugares en el mundo”, dijo y agregó: “Nos hemos acostumbrado a vivir con esos derechos, pero son de excepción en el mundo. Y esa vacuna que nos dimos como sociedad, hasta el día de hoy genera anticuerpos y defensas”. “Por eso nos es fácil reconstruirnos dando más derechos cuando otros pasan por estas tierras y nos quieren inocular el daño”, aseguró.

 

El dilema del capitalismo

Del mismo modo, expuso sobre el dilema de “cómo va a ser el capitalismo de aquí en adelante”. “De repente, los Estados tuvieron que salir a socorrer a miles de empresas para que el trabajo no se pierda definitivamente. Ese es uno de los dilemas que tenemos de aquí hacia adelante.  Creo que el problema no va a ser habrá  capitalismo o no, sino cómo será. ¿Va a ser un capitalismo progresista, que el desarrollo sea más equilibrado y más igualitario; o va a ser este mismo capitalismo que vemos fenecer que permitió que el ingreso  se concentre en manos de muy pocos y la pobreza se distribuya en millones de seres humanos?”, se preguntó.

“Tenemos que repensar la idea que el mercado todo lo resuelve. Eso es falso, porque en el mundo no todos somos iguales. Sin un Estado presente lo único que vamos a lograr es que la desigualdad sea más profunda aun y necesitamos reconstruir un sistema más solidario. ¿De qué sirvió este capitalismo angurriento y que va en busca de acumular y acumular, sin importarle cuántos seres humanos quedan en el camino? No sirve de nada, porque el capitalismo además necesita de un mundo que consuma y si los pobres avanzan la capacidad de consumo desaparece y los negocios no son rentables. El capitalismo empezó a empobrecerse el día que el gerente financiero fue más importante que el gerente de producción en la empresas. El mejor capitalismo es el que se anima a invertir, a producir, a dar trabajo y a ganar. Y demás, el que mejor distribuye esas ganancias”, concluyó el presidente.

“Cuatro parámetros a los que suscribo”

Asimismo, Alberto Fernández suscribió a los cuatro parámetros propuestos por Capitanich para el debate de ideas. A saber: “La necesidad de terminar con el capitalismo financiero, especulador que se refugia en paraísos fiscales. La necesidad, de reestructurar  un sistema de seguridad social donde el Estado esté presente y vaya en socorro fundamentalmente de los más débiles. La necesidad  que el sistema de salud llegue a todo aquel que lo requiera y no se convierta en un privilegio de quien pueda pagarlo. Y la idea que la salud es mucho más importante que las guerras: invertir en salud es mucho más necesario que invertir en guerras y armas”, enumeró.

Reflexión final

En su reflexión final, Alberto Fernández indico que “el país en el que vivimos es enormemente desigual”. “Tenemos que hacer definitivamente otro país, uno mucho más integrado. La pandemia también demostró una falencia como país: la de concentrar todo en el puerto de Buenos Aires. Tenemos que empezar a construir un país federal de verdad y no uno que se declama federal y actúa como unitario. Estoy harto de vivir en un país que dice tener una zona con un centro y dos periferias, una al norte y al Sur. No puede haber periferias en la Argentina que tenemos que construir”, destacó.

Así, consideró que este” no es un país que integra, es un país que divide. No es un país que abraza, es un país que expulsa”. “La ventaja que tenemos ahora es que depende de Coquí y de mí, y de los que ahora gobernamos la Argentina  hacer ese país. Y si no lo hacemos no podemos echarle la culpa a nadie de no haberlo realizado.  De aquí a 20 o 30 años cuando se vuelva a celebrar esta Feria del Libro en el lindo Chaco, que vendan un libro que cuente la historia de este tiempo. Y que no sea un libro de fantasías, que sea un libro de historia. Que sea un libro que diga que un día los argentinos nos dimos cuenta de lo mal que andaba el mundo y lo mal que andábamos nosotros. Y que en ese momento hubo una generación de argentinos que simplemente dijo ´basta, hagamos las cosas como corresponde´. Ese no va a ser un libro de cuentos, va a ser un libro de historia. Entendamos que la historia la estamos escribiendo nosotros, otros la van a contar”, finalizó.

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