Panorama climático internacional a tres meses de la COP27

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China y Estados Unidos. Estados Unidos y China ��

 La relación entre el gigante asiático y el país del norte del continente americano no parece estar en su mejor momento. Y esto es algo a lo que siempre estamos atentos porque se trata de los dos países que más emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) generan: China contribuye con el 26.1% de las emisiones globales y Estados Unidos con el 12.67%.

Aún ante las previas advertencias del gobierno chino, la presidenta de la Cámara de los Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, visitó Taiwán la semana pasada. El objetivo de su visita fue, en sus propias palabras, “reafirmar la relación entre Estados Unidos y Taiwán”. El asunto en cuestión es que lo hizo en el marco del histórico conflicto entre el gigante asiático que reclama a Taiwán como parte de su territorio y la isla de 23 millones de habitantes que tiene su propio gobierno.

Las advertencias tuvieron su consecución con hechos. Tras el paso de Pelosi en Taiwán, el gobierno del país asiático dio a conocer “contramedidas” respecto de su vínculo con Estados Unidos. Entre ellas, la que más preocupa a nuestro tema: “suspensión de las conversaciones sobre cambio climático entre China y Estados Unidos”.

La respuesta del segundo país más emisor no tardó en llegar. El enviado presidencial especial para el Clima, John Kerry, se mostró contundente: “Desde el primer día, Estados Unidos ha dejado en claro que nuestro compromiso climático con la República Popular China debe permanecer separado de los otros problemas difíciles que enfrentan nuestros dos países. Eso es por una razón simple: somos las dos economías más grandes y los mayores emisores, y el mundo entero sufrirá las consecuencias si no lideramos juntos la acción climática. La crisis climática no es un tema bilateral, es universal. No se trata de geopolítica o ideología, y ningún país debe retener el progreso en temas transnacionales existenciales debido a diferencias bilaterales. Suspender la cooperación no castiga a Estados Unidos, castiga al mundo, particularmente al mundo en desarrollo”.

Las inquietudes de la comunidad internacional ya están sobre la mesa.

  • ¿Cómo puede incidir esto en las negociaciones climáticas? China y Estados Unidos son los dos grandes actores en toda conferencia climática. Por un lado, al ser los más emisores, son los que van a marcar una diferencia en la reducción de emisiones, así que se necesita que actúen con ambición. Por otro lado, en virtud de su posicionamiento económico, son aliados estratégicos de muchos países que necesitan de ellos para sus políticas de acción climática.

    Si no se hablan entre sí sobre acción climática y si ello se traslada con negativas y bloqueos a las negociaciones y una irrupción de la acción conjunta, la afectación puede ser importante y global.

    Cabe recordar que en la última COP26, ambos países se mostraron unidos con una declaración que, más que anunciar algo nuevo, ordenaba y le daba un marco a algunas acciones en las que venían trabajando juntos para darles mayor impulso. Claro que lo hicieron a su estilo: en lugar de mostrar unidad con una conferencia de prensa conjunta, cada enviado presidencial hizo su propia conferencia.

    Otro elemento a recordar es que China muchas veces hace un doble juego en las negociaciones. A veces es país en desarrollo trabajando en conjunto con otros países de esa misma categoría y otras es país aliándose con los desarrollados, como Estados Unidos, en contra de los intereses de los países en desarrollo.

    Estados Unidos también hace lo suyo expresándose consternado por el impacto de esta medida en los países en desarrollo, pero luego bloqueando todo tipo de financiamiento para adaptación y pérdidas y daños que los países en desarrollo más necesitan.

    Aún con los detalles pendientes sobre lo que esta suspensión significará y durará, y sabiendo que la relación climática entre ambos países siempre ha sido una montaña rusa de amistad y críticas, lo cierto es que Estados Unidos es Estados Unidos en las negociaciones y China es China en las negociaciones. Todo puede pasar, para bien o para mal.

  • ¿Dónde profundizar sobre el tema? Sobre el conflicto político China-Estados Unidos-Taiwán, recomiendo este artículo en el New York Times (está en español) y este hilo informativo en Twitter. Sobre las implicaciones del cese de conversaciones climáticas, sugiero este análisis en The Guardian y este otro en Nature.

 Anuncio del plan de la Unión Europea para reducir el consumo de gas en, al menos, un 15% | Foto: AFP

Calefacción y refrigeración entre 19° y 27°, en un mundo en crisis climática �� Esta es una de las medidas del plan de ahorro energético que empezó a regir desde inicio de mes en España con el objetivo de reducir el consumo de energía. ¿Motivo climático? Motivo bélico. La guerra en Ucrania evidenció otros de los problemas que trae la dependencia a los combustibles fósiles (además del cambio climático, claro): producción en pocas manos, inseguridad energética, falta de soberanía energética. Ello lo profundizamos en un análisis anterior en PLANETA, del cual se desprendía la dependencia de Europa respecto del petróleo y el gas procedente de Rusia, y las consecuencias que la invasión rusa en Ucrania significaban para el abastecimiento energético.

Desde el inicio de la guerra, la Unión Europea ha anunciado distintas medidas para reducir su dependencia de los combustibles fósiles rusos y lograr abastecer sus necesidades energéticas, con el desafío de que ello no vaya en contra de los compromisos climáticos asumidos y la necesaria transición energética que ellos implican.

Mientras sufren las elevadas temperaturas del verano europeo, la mayor preocupación para los gobiernos del viejo continente está en cómo abastecerse de energía ante el próximo crudo invierno. Recientemente, la Unión Europea anunció reducir el consumo de gas en, al menos, un 15%.

En línea con eso una de las medidas está en la reducción del consumo de energía. De allí la medida que mencionaba al inicio. El primero de este mes, el gobierno de España aprobó lo que llamaron un “plan de choque de ahorro y gestión energética en climatización” con un propósito: “reducir el consumo en el contexto de la guerra en Ucrania”. Dirigido a edificios administrativos, comerciales y culturales y a transportes de pasajeros, el plan incluye medidas como no dejar las puertas abiertas y apagar los afiches de publicidad a partir de las 22 horas.

El plan incluye además descuentos en viajes en tren a fin de incentivar el uso de este transporte en lugar de vehículos a combustión.

Reducir el consumo no es la única acción implementada. Algunos países más impactados en su dependencia con los combustibles fósiles de Rusia, han tenido que buscar otras fuentes de energía para reemplazar las rusas y, ups, no fueron por las más alineadas con la necesaria acción climática. Tal es el caso de Alemania, cuyo gobierno aprobó reactivar centrales eléctricas de carbón desde julio para ahorrar gas. La medida no permanecerá para siempre, sino que será temporal hasta finales del invierno. Según el Ministerio de Economía y Protección del Clima, “el objetivo prioritario de completar el abandono del carbón en Alemania hasta 2030 no se ve afectado por esta medida temporal”.

  • ¿Cómo puede incidir esto en las negociaciones climáticas? Hay muchos que ya temen que la Guerra en Ucrania pueda afectar la prioridad de acelerar la acción climática. En otras palabras, que se llegue a Sharm El-Sheikh sin muchas expectativas, objetivos, metas de avances concretos, a fin de esperar a que se resuelva la invasión rusa y sus consecuentes impactos en el abastecimiento de energía y alimentos. El problema es que, si bien es necesario resolver todo eso cuanto antes y de la manera más inclusiva y pacífica posible, el cambio climático no admite pausas, suspensiones, retrasos. Ya hemos pausado la acción climática demasiado.

    Otro elemento a considerar es cómo esto puede incidir en el juego de las negociaciones. ¿Cuánto pueden algunos países de la Unión Europea reclamar a otros si ellos vuelven a usar carbón? ¿Cuánto pueden usar esta situación otros países para alcanzar sus propósitos de acción climática? Aquí no se trata de buenos y malos. En las negociaciones todas las Partes tienen intereses y cualquier contexto global o particular será utilizado en función de ellos. El tema está en que no se pierda de vista el interés mayor: aumentar la ambición de la acción climática.

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