Por qué las “mujeres jodidas” de Charlize Theron la convirtieron en la última gran estrella de Hollywood

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CARLOS MEGIA

Con cerca de 72 millones de espectadores en todo el mundo, la actriz sudafricana ha vuelto a demostrar su estatus de gran heroína del cine de acción con La vieja guardia, el último gran fenómeno de Netflix.

«Mujeres muy jodidas”. Esa es la definición exacta del tipo de personaje que Charlize Theron dice buscar en cada producción. La actriz ganadora de un Oscar se ha convertido en una de las mayores estrellas del Hollywood reciente apostando, detrás y delante de la cámara, por tipas tan duras pero vulnerables, improbables e insumisas heroínas de acción que no le ponen fácil al espectador una empatía que siempre termina llegando. Derribando, de paso, el mito de la ‘zorra malvada’ y transformándolo por el de ‘tipa’ –o ‘puta ama’ en un argot más milénico–, la encarnación del anhelado empoderamiento femenino. Con La vieja guardia, su último gran éxito en Netflix, ha vuelto a demostrar a sus casi 45 años cómo la mejor forma de encandilar a público y crítica es pasar olímpicamente de ellos.

La de Theron es una de las carreras interpretativas más insólitas y exitosas de nuestro tiempo. En la imagen, repartiendo justicia en ‘Atómica’. FOTO: FOCUS FEATURES

Dirigida por Gina Prince-Bythewood, esta adaptación de una novela gráfica ha arrasado en Netflix desde su estreno, situándose como una de las películas más vistas de la historia de la plataforma de streaming al rondar los 72 millones de espectadores en menos de un mes. En La vieja guardia Theron da vida a Andy, la líder de un grupo de guerreros inmortales que lleva siglos luchando para proteger a la humanidad. Es la primera vez que un filme dirigido por una mujer negra se cuela entre los diez más vistos de Netflix y parece asegurado el rodaje de una nueva entrega. Este es el último ejemplo del estatus de Theron como heroína de acción generacional, un puesto consolidado por trabajos como Blancanieves y la leyenda del cazadorPrometheusAtómicaFast & Furious 8 o Mad Max: Furia en la carretera. Marcando, de paso, un hito en un género que, como ella misma señala, “las mujeres nunca han dominado”.

“No creo que jamás nos hayan dado la oportunidad de acceder a este tipo de papeles. Recuerdo ver a Sigourney Weaver en Aliencuando era joven y dejarme una gran huella. Muchísimas otras mujeres podrían hacerlo genial si se les diera la oportunidad”, enunció en The Independent. Theron también se ha lamentado de que las mujeres no tengan una segunda ocasión de demostrar su valía en el género si su primera incursión fracasa en la taquilla, estando restringidas, además, “a papeles de madres o de putas”. Su posición como estrella taquillera es doblemente meritoria teniendo en cuenta que jamás ha pasado por la máquina de vender entradas de las fábricas de superhéroes como Marvel o DC.

En una memorable declaración de 2012 en The Scotsman, la versátil actriz dejó pistas sobre cuál era su vocación profesional: “Estoy en la fase zorra, digamos que ese mercado me pertenece. Qué gran legado dejaré atrás, dirán: ‘interpretó a todas las zorras”, defendió irónica, comparándose con el periodo azul que atravesó Pablo Ruiz Picasso. Su atracción por este tipo de personajes, que abarca ya más de una década, procede de su propia experiencia profesional, habiendo sido carne del escrutinio público y de los egos machistas de Hollywood por su insumisión profesional y mediática. “He escuchado a la gente describirme con adjetivos como fría, difícil o una zorra”, declaró la que fuera modelo y ‘chica Martini’ en la promoción de la película El escándalo (Bombshell), que le valió su tercera nominación al Oscar.

La sudafricana se ha mostrado inflexible a la hora de llevar su vida privada a las portadas (ha criado a sus dos hijos en la más estricta intimidad) e insumisa con respecto al manual de la buena estrella hollywoodiense en las entrevistas, abrazando una incorrección política que, en su caso, no solo no ha perjudicado su carrera, sino que ha cimentado su estatus como gran estrella. La intérprete ha cargado contra periodistas, ha confesado haber sido víctima de acoso sexual por parte de un productor o ratificado su negativa a ponerse un vestido blanco y pasar por el altar. También ha desvelado sus enfrentamientos con compañeros de reparto como Tom Hardy y manifestado su “desgarro” porque George Miller no contara con ella para volver a dar vida a Imperator Furiosa en la próxima precuela de Mad Max: Furia en la carretera.

Su Imperator Furiosa es considerado como uno de los mejores personajes cinematográficos de la década. FOTO: WARNER BROS

En el artículo ‘Charlize Theron no está aquí para hacer amigos’, la editora de Buzzfeed Anne Helen Petersen teoriza sobre cómo el triunfo profesional de la sudafricana se fundamenta en la deliberada ignorancia sobre los mandamientos que deben definir a las estrellas de Hollywood. Batiendo, incluso, al edadismo histórico que condena a decenas de actrices cuando entran en la madurez. “Ha tratado de redefinir el futuro profesional que afrontan las actrices cuando su belleza envejece y ha luchado, reclamado o creado papeles que la industria por sí sola no concibe para ellas.En el comienzo de su tercera década como actriz, Theron no solo ha entendido cómo manejarse en el sistema. Está tratando de cambiarlo por completo”.

La que es una de las estrellas mejor pagadas del mundo ha querido desligar también esta predilección por los personajes femeninos heridos pero vengativos de propia experiencia personal, habiendo vivido una infancia tan traumática que resulta difícil no relacionar con el rumbo de su carrera. Cuando solo tenía 15 años, en 1991, Charlize fue testigo del asesinato de su padre a manos de su madre, Gerda, en defensa propia. Su progenitor, “un hombre alcohólico y muy enfermo”, según ella misma confesó, les había disparado previamente a su madre y a ella hasta en tres ocasiones esa misma noche. La intérprete ha declarado que Gerda es la gran inspiración en su vida y es su acompañante habitual en las grandes citas de premios.

Charlize Theron y su madre Gerda, en la alfombra roja de los Premios Oscar este pasado febrero. FOTO: GETTY

Ajena al complejo y alérgica al prejuicio, la trayectoria de la tres veces nominada al Oscar es de las más insólitas de Hollywood. Después de una década de papeles de novias o esposas con alta carga sexual, su suerte cambió en 2003 gracias a su rol en Monster. No solo por el personaje que le dio la estatuilla y el anhelado ‘reconocimiento’ en las colinas de Los Ángeles, sino porque fue su primera experiencia como productora. Estas incursiones detrás de la cámara le han permitido tener voz y voto en la forma y el contenido de las historias de las que protagoniza (otros productores difícilmente hubieran apostado por ella como trasunto de Schwarzenegger). Y también de las que no protagoniza, ya que está detrás de series como Mindhunter o el reality automovilístico de Netflix Hyperdrive. Y su ejemplo ya lo está siguiendo la nueva generación de estrellas, con Margot Robbie, Alicia Vikander, Gal Gadot o Brie Larson. Todas ellas también alumnas de la ‘escuela Theron’ en lo que a compatibilizar taquillazos de acción con filmes de autor se refiere.

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